Deja que las apps hagan la maleta por ti

Si cuentas los días que te quedan para las vacaciones, te has leído todos los foros de viajeros y la Lonely Planet de principio a fin y a pesar de eso, a 24 horas de tu fabuloso viaje, te da una pereza inmensa hacer la maleta y sientes unos deseos irrefrenables de irte con lo puesto y decir: ala, a lo hippie, eres de las mías.



Seguro que te has leído todos los consejos habidos y por haber: rellenar los zapatos con algodón y meter ahí tu R.Yes! para que esté bien protegido, enrollar los vaqueros y los jerseys de punto para que ocupen menos, llevar puesto lo que más pese… Te lo sabes tan de memoria, y estás tan segura de que eres una experta que claro, te relajas y a pocas horas de tu viaje aún no has empezado.






Pues te voy a contar un secreto que te va a hacer sentir la reina del mambo, vas a poder estar por ahí mientras preparas tu maleta y ¡sin que te olvides nada!. Vas a hacer la maleta más perfecta que tu madre. ¿Preparada?



TripList y Closet+: las aplicaciones de tu vida. TripList viene con una lista de objetos susceptibles de meter en una maleta clasificados por categorías: playa, montaña, salud, visados… señalas los que quieres llevarte y conforme los vas metiendo en la maletas los deseleccionas. Pues vaya…






La cosa no acaba ahí, TripList sabe a qué hora y qué día es tu viaje y si sales por la puerta de casa sin haber deseleccionado alguno de los objetos, tu móvil sonará.



Espera, espera, aún hay más. TripList incluye también una lista de tareas que normalmente hay que hacer antes de un viaje y te permite programar alarmas para ir haciéndolas poco a poco: sacarte el pasaporte, poner a punto el coche, poner la lavadora, tirar la basura antes de salir de casa y coger tu R.Yes! para la cena de gala con el capitán.





Vale, ya lo tenemos todo. Ahora, ¿cómo lo combinamos? Con Closet+. Esta app te combina la ropa para que estés perfecta todos los días, sin repetir modelito y con el menor número de prendas posible. Echa fotos a tu armario, vete de cañas y cuando vuelvas, Closet+ te lo habrá combinado. God save the apps!



la locura de las rebajas


Llegan las rebajas y comienza la locura, ropa, zapatos, bolsos, collares, pendientes, anillos, fulares... ¡lo quiero y lo puedo!
Pero cuidado... ¿por qué no queremos terminar siendo como Rebeca Bloomwood?

Del día rojo al rosa



- Fred, ¿conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
- ¿Color rojo? Querrá decir negro.
- No, se puede tener un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué. En esos días, lo único que me viene bien es ir a Tiffany's, porque nada malo me puede ocurrir allí.

Pocas, muy pocas veces sucede algo así. Todo el sentido de una historia, de un mito, de un personaje, de un escritor e incluso de una actriz, en 3 líneas. Todo el glamour de una época, el despegue de Givenchy, y el inicio de la mujer independiente, en el color rojo, en 1961, en un guión demasiado blando para una sociedad que no soportaría a la Holly de Capote, la verdadera Holly con 11 amantes, cruel, desenfadada y llena de ambición.



Y puede que eso sea lo que nunca se perdonó, aquello por lo que siempre tenía miedo y parecía dispuesta a huir, a Brasil, al tocador, a Sing Sing, o a Tiffany’s. Reflexiones a parte, ella tenía miedo (a no ser la mujer que se esperaba que fuese, a volver con su marido granjero, a no poder tener la vida independiente que siempre quiso), se piraba a Tiffany’s y lo llamaba tener un día rojo.

¿Cómo se llama a eso ahora? Ahora que una mujer no realizada da pena, ahora que molan las mujeres independientes, ahora que una Holly es reina de España. En 2014, ¿qué da miedo a las mujeres?, ¿y qué color tiene ese miedo?
Probablemente, nos hayamos pasado de rosca y lo que más aterrorice a una mujer ahora mismo, sea precisamente no ser una mujer. Perder la feminidad, la sensibilidad, la intuición y convertirse en un ser neutro que deambula entre grandes firmas intentando que ser mujer no sea un impedimento en su trabajo.




Hasta que le reducen el sueldo, decide trabajar menos y se da cuenta de que no tiene sentido. Entonces, tiene miedo. Miedo a que todos los pilares que han regido su vida no valgan para nada, miedo a haber entregado su vida a un trabajo que sigue sin respetarla. En ese momento, esa mujer quiere ser mujer y gritarle al mundo que serlo es lo mejor que le pudo pasar. En ese momento, esa mujer tiene un día rosa y lleva un R.Yes. Mañana os cuento qué hace la nueva Holly en su día rosa.